Organopónico ICP 2A, verde que alimenta

Organopónico ICP A2 ubicado en el reparto Camilo Cienfuegos// foto Lilian Salvat Romero
Organopónico ICP A2 ubicado en el reparto Camilo Cienfuegos// foto Lilian Salvat Romero

Manzanillo. Marzo 3.- En el reparto manzanillero Camilo Cienfuegos, donde la vida cotidiana se entrelaza con la memoria de una ciudad que siempre busca crecer, se levanta el Organopónico ICP 2A, un espacio que, aunque pequeño en extensión, apenas 0.5 hectáreas, se convierte en símbolo de constancia y servicio comunitario.

Allí, , conscientes de que cada jornada es vital para abastecer a centros priorizados de salud y educación, el hospital psiquiátrico Manuel Piti Fajardo, el más asiduo.

Apenas 0.5 hectáreas, se convierte en símbolo de constancia y servicio comunitario // foto Lilian Salvat Romero

La tierra, trabajada con esmero, devuelve frutos que son más que alimentos, son garantía de bienestar. Lechugas frescas, culantro aromático, ajo porro, ajíes, cebollas, rábanos y remolachas conforman la cosecha que, día tras día, llega a manos de quienes más lo necesitan; en cada surco se escribe una historia de resistencia, porque la agricultura urbana en Cuba no es solo producción, es compromiso social.

Seis trabajadores sostienen la producción con disciplina de siete días a la semana // Lilian Salvat Romero

El encargado del lugar, Juan Lahera Peña, es el rostro humano de esa entrega, su responsabilidad no se limita a organizar la siembra y la cosecha; también se expresa en el trato afable y cordial con la comunidad. “Siempre regreso porque los precios son accesibles y Juan atiende con una consideración que se agradece, es todo un caballero», afirma Nidia Vargas, enfermera jubilada que encuentra en este espacio no solo productos asequibles, sino también respeto y cercanía.

Nidia Vargas, enfermera jubilada que encuentra en este espacio no solo productos asequibles, sino también respeto y cercanía // foto Lilian Salvat Romero

La experiencia de Wilfredo Ramírez Rodríguez confirma esa percepción: “Aquí encuentro lo que necesito, siempre de cinco a 20 pesos más barato que en otros lugares, y con la frescura que no se compara. Además, Lahera nos trata como familia”. Sus palabras reflejan la confianza que se ha sembrado entre los vecinos, quienes reconocen en el organopónico un lugar donde la economía se humaniza y la producción se convierte en vínculo social.

Pero detrás de la constancia y la entrega, persisten desafíos que no pueden ignorarse, el organopónico mantiene su producción gracias a la gestión personal de su responsable, pero arrastra cuentas pendientes por cobrar desde el mes de octubre, una situación que limita la capacidad de ampliar la siembra y sostener la calidad de los cultivos. La falta de liquidez es un obstáculo que amenaza con frenar el esfuerzo colectivo, recordándonos que la voluntad y el sacrificio necesitan respaldo institucional para florecer plenamente.

Ubicado en el corazón del reparto, siempre mantiene buena afluencia de público// foto Lilian Salvat Romero

A pesar de esas dificultades, el Organopónico ICP 2A sigue siendo un símbolo de resistencia y compromiso, allí, entre surcos de verdor, se escribe cada día una lección de dignidad, la de un pueblo que, con manos firmes y corazones abiertos, convierte la tierra en esperanza y la esperanza en alimento. Es un ejemplo de cómo la agricultura urbana, cuando se sostiene en la disciplina y la solidaridad, puede ser motor de salud, educación y vida.

Juan Lahera Peña, es el rostro humano de esa entrega, su responsabilidad no se limita a organizar la siembra y la cosecha // foto Lilian Salvat Romero

Este pulmón verde de Manzanillo no solo produce hortalizas, produce confianza, cercanía y resiliencia y aunque las cuentas pendientes limiten su expansión, la comunidad sabe que en el Organopónico ICP 2A late una fuerza que no se detiene, porque allí la tierra se trabaja con amor y la cosecha se comparte con gratitud.

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