Pedro Enrique Vera Portales: testigo manzanillero de las huellas de Fidel

Pedro Vera Portales // Foto: Karla Labrada
Pedro Vera Portales // Foto: Karla Labrada

Manzanillo. Febrero 5.– Con más de cuarenta años dedicados al periodismo, Pedro Enrique Vera Portales atesora una memoria privilegiada sobre la relación entre Fidel Castro Ruz y la ciudad del Golfo; sus recuerdos no son simples apuntes profesionales, son vivencias que lo acompañan desde la niñez, cuando apenas podía abrirse paso entre multitudes, hasta su madurez como reportero y cronista de la historia local.

Vera recuerda que Manzanillo fue una de las ciudades más visitadas por Fidel, incluso antes del triunfo revolucionario. “En noviembre de 1947 vino a buscar la reliquia histórica de la campana de La Demajagua”, rememora; aquel gesto, afirma, marcó un vínculo profundo entre el joven revolucionario y la tierra donde Carlos Manuel de Céspedes inició la gesta independentista.

Recuerda con nitidez la llegada del 3 de febrero de 1959, cuando el pueblo lo esperó hasta casi la medianoche frente al antiguo hotel Edén. “Yo era un niño de ocho o nueve años. No pude verlo bien entre tanta gente, pero estuve allí. Fidel agradeció lo que Manzanillo hizo por la Revolución, los primeros hombres, las primeras municiones, los alimentos, las medicinas. Reconoció el papel decisivo de esta ciudad.

Al día siguiente, el líder orientó la creación de la primera cooperativa agropecuaria del país, la José Martí, y la construcción de viviendas y una comunidad que él mismo inauguró tiempo después».

“También lo vi el primero de diciembre de 1960, cuando vino a despedir el duelo del médico y guerrillero Manuel Piti Fajardo, llegó en auto, desde la zona de San Francisco, fue un acto profundamente emotivo.”

Ya como estudiante del preuniversitario Comandante Manuel Fajardo, estuvo presente en el acto por el centenario del inicio de las luchas independentistas en La Demajagua. “Allí dijo que en Cuba solo ha habido una Revolución, la que inició Céspedes y que él continuó.”

Entre sus vivencias profesionales destaca la inauguración de AUMEC, frabrica de Riego por aspersión, el 28 de julio de 1977. “Fidel habló de la agricultura, saludó a Cresencio Pérez, yo estaba muy cerca. Fue un día histórico.”

También guarda el recuerdo del 11 de enero de 1981, cuando Fidel y Raúl inauguraron el Hospital Clínico Quirúrgico Celia Sánchez Manduley. “Se interesó por todo, la capacidad del hospital, la procedencia de los especialistas, la bibliografía médica. Era impresionante su nivel de detalle.”

La última visita, marzo de 2002

“Esa visita la tengo grabada como si fuera hoy -asegura Vera- estuvo en la inauguración de la Escuela de Artes Plásticas Carlos Enríquez y, días después, en la presentación del programa de computación para las escuelas primarias.

Fidel habló de los costos de las computadoras y del combustible. Yo anotaba desde atrás y me di cuenta de que había un dato que no cuadraba. No imaginé que él también lo había notado.”

Al terminar el acto, dos compañeros buscaron a periodistas porque Fidel quería hacer una aclaración. “Fui con Pedro Espronceda, Fidel le echó el brazo y conversamos más de media hora, llegaron otros colegas; una periodista se desmayó y él trató de ayudarla, dijo: ‘Por extenderme en las respuestas, mira lo que ha pasado’, fue un gesto muy humano.”

En ese intercambio hablaron del esfuerzo de la provincia por la sede del 26 de Julio, de la restauración del Teatro Manzanillo y de otros temas locales. “Aclaramos el cálculo, siete barriles y medio hacen una tonelada, él me dijo: ‘Casi’, y seguimos conversando.

Al día siguiente asistió a una tribuna abierta en el estadio Wilfredo Pagés. Luego acompañó la despedida en el Aeropuerto Internacional Sierra Maestra. Allí orientó obras importantes, el acueducto de Manzanillo, la higienización de la zona norte de Bayamo, la reparación de la carretera entre Calle Redonda y Veguita y la circunvalante de Bayamo.

Había muchos periodistas, pero pude hacerle varias preguntas. Me preguntó cuántas plantas eléctricas había en las comunidades, le dije que en Manzanillo había 16; al final comentó: ‘El grandazo canoso sí que pregunta’, y Alberto López dijo: ‘Pedro Vera Portales es historiador también’.”

Ese año, además, compartió con Fidel en ocho ocasiones. “Para alguien que vive a 800 kilómetros, es un récord. Aprendí muchísimo de historia, de su participación en momentos trascendentes. Conocerlo y haber conversado con él tantas veces es un orgullo.”

Manzanillo siempre en su pensamiento

“Desde junio del 59, cuando orientó la construcción de la ciudad pesquera, Fidel mostró un interés permanente por Manzanillo. Impulsó la fábrica de acumuladores, la de equipos de riego, el aeropuerto internacional, el hospital Celia, y muchas otras obras, siempre tuvo a esta ciudad en mente.”

Vera concluye con serenidad: “He sido testigo de momentos que muchos cubanos hubieran querido vivir. Mi deber ha sido contarlos para que no se pierdan.”

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