Razones para una gran fiesta infantil

Danelia, una niña feliz // Foto Marlene Herrera
Danelia, una niña feliz // Foto Marlene Herrera

Como cada tercer domingo de julio los pequeñines manzanilleros y de toda Cuba festejan con sus sonrisas y cantos, algarabía y diversión el Día de los niños y las niñas cubanos. Si, la segunda de las conmemoraciones de este tipo, pues recordemos que ya el primero de junio rieron durante la jornada internacional de la infancia, fecha declarada por la Organización de Naciones Unidas (ONU).

 

Y como si fuera poco, más adelante, el 20 de noviembre, en saludo a la adopción de la Declaración Universal de los derechos del niño en 1959 y la ratificación de la Convención Internacional por estos derechos, volverán a celebrar; aunque, a decir verdad, todos los días en esta Isla son dedicados al crecimiento y bienestar de ellos.

 

Esas personitas que desde que comienzan a formarse ya cuentan en la sociedad cubana, llegan a este 15 de julio de 2018 con conquistas inigualables, quimeras aún para infantes de cientos de países del mundo y particularmente de naciones capitalistas.

 

Pudiera parecer manido, pero en un mundo tan convulso donde pululan los desmanes en las poblaciones, especialmente en los menores de edad como seres más vulnerables, es siempre oportuno agradecer el gesto loable de la nación para con los bisoños reconocidos desde tiempos del Apóstol, José Martí, como “la esperanza del mundo”.

Los círculos infantiles entre los beneficios para niños y familiares // Foto Marlene Herrera
Los círculos infantiles entre los beneficios para niños y familiares // Foto Marlene Herrera

Lejos de esas realidades discordantes a sus necesidades, los niños y niñas cubanos esparcen su entusiasmo en la gran fiesta que se vuelve el país, sin importar el escenario, donde todos tienen los mismos derechos y oportunidades.

 

Entre los logros de los que son beneficiarios principales citemos la ejecución del Plan de Acción Nacional para la Infancia, la Adolescencia y la Familia, para el período 2015-2020, que establece las responsabilidades de cada institución vinculada al desarrollo de los niños: de lo que emergen programas el de Atención Materno-Infantil, Educa a tu hijo y los círculos infantiles.

 

Justo de ello citemos como ejemplo el accionar hoy del sistema educacional en proceso de perfeccionamiento paulatino, en aras de atemperarse a los tiempos y las necesidades educativas y propiciar el progreso integral de sus personalidades, a lo que se suma la inserción de los medios tecnológicos y la renovación de bibliografías y de las instituciones donde se preparan para el mañana.

 

Desde este sector, claro está, el acceso a la enseñanza es universal y gratuito, y solo en el curso escolar que cierra más de un millón 750 mil estudiantes se matricularon en unos 10 mil 600 centros de enseñanza, y particularmente en esta urbe 21 mil estudiantes de las enseñanzas especial, primaria, secundaria y preuniversitaria.

 

En tal sentido, el año precedente Cuba fue declarada por el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) como uno de los 15 Estados que en el mundo aplican las políticas básicas como garantía del buen desarrollo cerebral de los infantes.

La atención de la salud es prioridad para los niños cubanos // Foto Denia Fleitas
La atención de la salud es prioridad para los niños cubanos // Foto Denia Fleitas

También, sobresale la inclusión tanto instructiva como social de los discapacitados, pues según datos de Unicef en la Isla cerca de 10 mil niños y niñas con estas afecciones asisten a escuelas regulares, y desde áreas como el deporte realizan torneos de fútbol y bádminton.

 

Que la mayor de las Antillas alcanzara en 2017 la tasa de mortalidad infantil más baja de su historia, 4,0 por cada mil nacidos vivos, evidencia el alcance del hacer desde los centros hospitalarios y de los diferentes niveles de atención a los pacientes pediátricos.

 

Y en el caso de Manzanillo, trascienden los resultados durante el primer semestre del año en curso tanto en el Hospital ginecobstétrico Fe del Valle como en el infantil Hermanos Cordové, este último con cero mortalidad en menores de cinco años.

 

En este orden, también, su reconocimiento hace tres años como el primer país en eliminar la transmisión del VIH/Sida y la sífilis de madre a hijo, y la reiterada actualización de los profesionales médicos y la dotación de las unidades asistenciales con modernos equipos que perfeccionan la calidad de la atención en salud.

 

Igualmente, la cobertura de inmunización superior al 98 por ciento con 11 vacunas que protegen a los chicos contra 13 enfermedades y los más de 20 hospitales con la condición amigo del niño y de la madre.

 

Esta realidad cotidiana de nuestros niños y niñas se contrapone a la de esos pequeños migrantes que ocupan hoy la atención internacional, alrededor de tres mil menores separados de sus padres desde abril cuando intentaban entrar de manera ilegal a Estados Unidos por la frontera con México, debido a la política de tolerancia cero contra migrantes, promovida por la administración de Trump.

 

Y aunque algunos ya han sido devueltos a sus padres, otros tienen un futuro incierto, y se les sigue privando de su familia, de su libertad (necesidades básicas), en violación flagrante del derecho internacional que “causa un daño irreparable que puede equivaler al de las torturas”, como advirtió recientemente el relator especial de las Naciones Unidas, Felipe González.

 

Contrario a las tristezas y el pesar de estos y otros que sufren de enfermedades prevenibles, hambre, trabajo forzado, los 2,3 millones de habitantes cubanos con edades por debajo de los 18 años; representativos del 21 por ciento del total de la Isla, dejan hoy volar su júbilo.

 

Pintan con jugarretas, carcajadas y colores esta jornada, y permanecen unidos, como expresó el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, el 6 de julio de 1974 cuando se definió el tercer domingo de julio para la celebración: “todo el mundo alegre, todo el mundo feliz, todo el mundo de fiesta”.