Restauran elementos significativos del parque Céspedes

Restauración de las farolas del parque Carlos Manuel de Céspedes // Foto Lilian Salvat

Manzanillo. Agosto 30.- Un programa de restauración y conservación se ejecuta por estos días en las farolas y otros elementos significativos del parque Carlos Manuel de Céspedes de esta costera localidad, por una brigada de restauradores de la Oficina de Monumentos y sitios históricos de aquí.

José Antonio Matilla, director de esta entidad restauradora, puntualizó que “se está cumpliendo con un programa de conservación del parque como centro neurálgico de la vida citadina de todo el centro histórico urbano”.

La antigua Plaza de armas, tiene varios elementos identitarios que la distinguen como  las farolas que son piezas artísticas, colocadas en el parque a finales del siglo XIX y luego fueron trasladadas al  lugar actual.

“Como toda pieza artísticas con gran valor patrimonial ha sido objeto de una investigación para poder intervenir, los restauradores han descubierto excepcionales valores que  a simple vista no se veían en las piezas y también se les están tratando de dar su justo valor y su imagen original, se pretende reconstruir, hacer una copia de los brazos que tenían anteriormente las farolas con las bombas originales que tenían, es decir su forma.

Se han descubierto muchos elementos importantes de las cuatro farolas que fueron construidas en Manzanillo en el año 1896 y en el 1898 por acontecimientos ocurridos en aquel entonces fueron trasladadas, y luego emplazadas al lugar que hoy acopan.  Es en esto en lo que hoy estos restauradores con experiencias de trabajos de la oficina del historiador de la Habana, están trabajando, en las del oeste”.

La labor de esta oficina no es asumir restauraciones sino que  radica en orientar metodológicamente y controlar todo lo que se mueve en el centro histórico urbano, razón para que otros elementos de la céntrica plaza se incluyan en este programa de  conservación.

“Se ha trabajado en las esfinge de asperón, los bustos en mármol de carrara que fueron colocados en 1925, en las jardineras se trabaja en lograr que sea acorde a lo que fue en aquella época de sus inicios  y la novia de la ciudad, la glorieta, que tiene una importancia extraordinaria desde el punto de vista artístico histórico, que tiene un gran impacto visual en el conjunto del parque de Céspedes, también fue intervenida”, concluye el especialista en patrimonio de esta urbe costera.