Un baluarte por la salud y la vida

La detección temprana de casos y control de focos por la atención primaria de salud es una de las fortalezas frente a la Covid-19 // Foto ACN
La detección temprana de casos y control de focos por la atención primaria de salud es una de las fortalezas frente a la Covid-19 // Foto ACN

El mayor mérito de la medicina cubana de estos tiempos lo constituye, sin dudas, la respuesta contundente a la pandemia de la Covid -19, que ha cobrado ya en el mundo más de un millón y medio de personas y de ellas sólo 136 cubanos.

Erigida sobre la base de las fortalezas de un sistema de salud pública con alcance universal y gratuito que centra su proceder en la protección de la vida y la prevención, la estrategia frente a la  novedosa enfermedad le permite contrarrestar el impacto del nuevo coronavirus Sars-CoV-2 y cerrar el cerco para impedir su propagación.

A casi nueve meses de la aparición del primer caso en la Mayor de las Antillas, el efectivo despliegue y la toma de medidas oportunas como la obligatoriedad del uso de mascarillas, el distanciamiento, la pausa en el curso escolar, la paralización de los servicios de transportación y reducción de la movilidad, han sido esenciales para evitar afectaciones a la salud de los cubanos, con sólo alrededor de nueve mil contagios.

Aunque en las últimas semanas de noviembre y principios de diciembre se reportan incrementos de los casos importados, es coincidentemente esa capacidad creada en instituciones y en los nuevos laboratorios de medicina molecular, edificados y acondicionados por todo el territorio nacional, la que permite diagnosticar a los positivos, con el estudio de unas 10 mil muestras diarias.

La atención primaria de la salud manifestó una vez más el valor de su desempeño, de conjunto con los estudiantes de medicina en una primera etapa, para identificar casos entre la población a través de las pesquisas y realizar el seguimiento, aislamiento y control de focos; tareas que hoy resultan imprescindibles para continuar la nueva normalidad y preservar la situación epidemiológica de la nación.

Son precisamente los valerosos profesionales de los consultorios médicos de la familia, quienes articulan la red de detección y en equipo, junto a epidemiólogos y expertos, detectan los eslabones de la cadena para cortar el contagio y prevenir la aparición de complicaciones con un ingreso oportuno.

Esa integración salvadora tiene una consecutividad de protagonistas, entre ellos quienes en zona roja restituyen la salud a los positivos, las autoridades sanitarias, políticas y gubernamentales en constante seguimiento y toma de decisiones; todos con denominadores común, la entrega sacrificada para sanar, el regocijo de la recuperación de 8 mil 47 pacientes que representan el 89.5 por ciento de los contagiados en Cuba.

Sumémosle además a los hombres y mujeres de ciencia de abnegada dedicación a horas y horas de estudio que tienen más de 700 investigaciones  relacionadas con el virus y la patología, de las que derivan medicamentos para tratar a los enfermos, incluidos hoy en los protocolos de tratamiento y 12 ensayos clínicos.

Indudablemente las mayores loas de esta red científica a favor de la vida en tiempos de pandemia las ganan los cuatro candidatos vacunales de esta pequeña isla caribeña en fase de prueba para comprobar su efectividad como inmunizadores ante la Covid-19.

Como merecen igual reconocimiento los miles de integrantes de los 53 equipos de la Brigada Henry Reeve que, primero dentro y luego, en 39 naciones del mundo realzan la vocación humanista de los cubanos.

No nos toma por sorpresa la respuesta inmediata y auténticamente cubana del sector sanitario, en interconexión con el entramado social de la Isla, ante este virus que puso al descubierto las vulnerabilidades de los sistemas de salud en el mundo y enaltece al nuestro como baluarte de la obra revolucionaria en virtud del bienestar de todos.

En los profesionales de la salud y el sistema sanitario cubano, en la articulación multidisciplinaria y multisectorial ante la amenaza de la Covid-19, en su voluntad de superación desmedida a la presión cada vez mayor de las restricciones del bloqueo norteamericano a Cuba, permanece inalterable la fuerza de este pueblo en defensa de sus conquistas, se vigoriza la unidad de la nación en virtud de la vida.