Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez: desafíos de la tercera edad en Cuba

Imagen ilustrativa tomada de Internet
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Cada 15 de junio el mundo conmemora el Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, una fecha promovida con el fin de sensibilizar sobre el maltrato que sufren las personas de la tercera edad a nivel mundial. En Cuba, en nuestro municipio, los ancianos no están exentos de lidiar con estos problemas.

Partimos desde la premisa que la generación que hoy enfrenta la tercera edad no es una generación cualquiera: es la que construyó la escuela, la que sembró el cañaveral, la que hizo posible la cultura, la salud y la resistencia de toda una nación. Ellos crearon, sostuvieron y defendieron una sociedad con recursos mínimos y convicciones máximas. Sin embargo, el presente les devuelve una paradoja cruel.

Por un lado, las jubilaciones —insuficientes, desactualizadas— apenas logran equipararse al precio de los productos vitales. Por otro, la bancarización, necesaria como política financiera, se ha convertido en una barrera tecnológica. La disponibilidad limitada de teléfonos inteligentes, la poca familiaridad con aplicaciones móviles y la brecha digital generacional los han dejado, en muchos casos, fuera del sistema.

Medidas como la atención personalizada en las sucursales bancarias o la asignación de días específicos para el pago a los jubilados han sido pasos en la dirección correcta, pero el camino sigue siendo cuesta arriba.

Sin embargo, esta generación no ha perdido la responsabilidad ante el trabajo honesto, es muy común ver en las calles a personas mayores vendiendo enceres menores, alimentos, o ver mesas en las puertas de sus casas con productos a la venta. Aquí la cuestión no es romantizar el trabajo en esta edad, ni disfrazar de “resiliencia” lo que para los ancianos es una cuestión de sobrevivir, sino resaltar que ni en medio de la crisis pierden el sentido de la honestidad. No así en generaciones actuales, en un contexto que la mayoría de los robos, hechos delincuenciales, actos de violencia son cometidos por jóvenes la pregunta queda en el aire: ¿por qué una generación crea y sostiene y la otra elige el camino más fácil?
Estos deberían ser los argumentos más sólidos para que las políticas públicas se fortalezcan y garanticen una vejez digna. Pues en Cuba, el maltrato al anciano no siempre viene en forma de golpe; a veces es más sutil, más cotidiano: es la cola interminable que ya no pueden resistir; es el cajero que no les habla en su idioma; es el precio de los huevos que equivale a una jubilación.

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