Echavarría a los 90 años sigue trabajando para Manzanillo

Doctor Arquímides Echavarría Garbey// Foto Eliexer Peláez
Doctor Arquímides Echavarría Garbey// Foto Eliexer Peláez

Manzanillo. Junio 30.- El colectivo del laboratorio de Microbiología Carlos Juan Finlay de Manzanillo se prestigia en tener entre sus compañeros al Doctor Arquímides Echavarría Garbey, quien a los 90 años se mantiene brindando sus servicios a los manzanilleros.

A él se le conoce como el Padre de la Microbiología en Manzanillo por el prestigio ganado por más de 57 años de labor, desde  que descubrió su amor por la medicina.

“Desde niño me llamó la atención”, dice Echavarría, “yo veía a los médicos pasar y eso me gustaba. Entonces yo tomaba los chipojos (lagartos) y los operaba en mi casa como si fuera un médico”, recuerda el doctor.

“Yo procedo de una familia muy pobre, hice mi bachillerato copiando los libros porque no podía comprarlos. Mi hermano me llevaba los cartuchos del cemento, ya que él trabajaba en la construcción y ahí  era donde copiaba mis libros. Fui el primer expediente de mi curso en Santiago de Cuba”.

Este santiaguero de nacimiento llegó a la ciudad del Golfo del Guacanayabo, luego de cursar sus estudios en La Habana, donde trabajó por 10 años en Maternidad de Línea y pasar su servicio social rural en el municipio granmense de Pilón.

“Yo llegué aquí el 10 de julio, a dirigir el laboratorio clínico y en la década del 60 que comienza la microbiología en Manzanillo, fui uno de los pioneros de esta especialidad aquí”,  dice orgulloso  Echavarría

El 25 de julio de 1963 inauguró el laboratorio municipal del territorio y desde entonces se ha mantenido en este lugar, donde es admirado y gratificado por el respeto de los manzanilleros y compañeros de trabajo.

Este especialista en primer y segundo grados en microbiología tiene un amor especial por Manzanillo y su pueblo.

“El pueblo de Manzanillo a mi me quiere y yo lo quiero también, no me puedo quejar”,  refiere visiblemente emocionado este longevo doctor.

Importantes reconocimientos, trabajos científicos y medallas como trajadores de la salud pública cuban avalan su trayectoria ganada por la pasión al trabajo. “Yo trabajo por placer, no puedo estar sin trabajar, y mientras mi mente esté clara yo pienso seguir trabajando”,  se despide así el doctor que lo ha dado todo por su Manzanillo de siempre.