El Granma sigue su rumbo de victorias

Imagen cortesía de Yanelkys Llera Céspedes
Imagen cortesía de Yanelkys Llera Céspedes

Manzanillo. Noviembre 2.- Hace 65 años una nueva aurora cargada de esperanzas y sueños iluminaba a Cuba, isla que abrazó con amor a sus hijos dispuestos a ser libres o mártires, cuando llegaron por la costa sur de nuestra región oriental.

Un yate con el epíteto de uno de los seres más queridos de la familia, Granma, que quiere decir «abuela», se detuvo en Los Cayuelos para dejar a sus 82 retoños que bajo el mando de Fidel traían como meta salir, llegar, entrar y triunfar.

Y sí que triunfaron, no importaron las inclemencias del tiempo, el reducido espacio que apenas daba posibilidad de moverse, las aguas embravecidas de un mar furioso, la casi pérdida de uno de sus compañeros en medio de la travesía, lo engorroso del paso por el fango del pantano y el tupido mangle, ni la dispersión que tuvieron que enfrentar por la arremetida de plomo, sangre y odio que les dió la tiranía al ponerse al tanto del desembarco.

Y como nuestros jóvenes rebeldes estaban dispuestos a trazar una proa por la libertad, ganamos la Sierra Maestra, ganamos la esperanza vestida de verde olivo, ganamos la victoria de aquel también luminoso amanecer de enero de 1959.

El Granma sigue hoy su rumbo de libertad y triunfos a pesar de los tempestuosos que puedan presentarse los tiempos actuales, y es que en él va todo un pueblo unido enfrentando turbulencias disfrazadas ahora de golpes blandos de una guerra no convencional.
Los pinos nuevos de esta nación montaron también en nuestro yate de hoy, ese que triunfa y avanza en cada amanecer de victorias en la ciencia cubana para poner los beneficios de la salud pública al servicio de todos, en las conquistas de la educación, en el deporte, en cada rincón de esta isla donde se hace por el desarrollo socioeconómico del país.

Hoy nuestro Granma está en el cumplimiento del deber diario, en cambiar lo que sea preciso para que siga latiendo el corazón desde el barrio, en preservar la sonrisa de nuestros niños para que puedan conquistar un futuro mejor, y en cuidar y velar por la unidad que es nuestro principal bastión.

El Granma sigue su proa hacia la libertad y nuestra propia soberanía, porque somos un pueblo uniformado seguro de su firmeza, digno, humilde y rebelde, capaz de sobreponerse a las dificultades para mostrar al mundo que siempre seremos de Patria o Muerte, porque Cuba Vive y vivirá en su gente y en sus victorias.

Imagen cortesía de Yanelkys Llera Céspedes