En Bolivia, el gobierno de facto institucionaliza el golpe de Estado

El exmandatario boliviano afirma en su cuenta en twitter que continúa la persecución de dirigentes. Sin pruebas ni argumentos jurídicos. Foto: teleSur

En Bolivia, el gobierno de facto, apresura sus pasos para institucionalizar el golpe de Estado y borrar en apenas 13 días el cambio que trajo a esa nación el primer presidente indígena, Evo Morales.

Nombramiento de ministros, cese de embajadores, intervención de medios de prensa y la criminalización de los dirigentes del Movimiento Al Socialismo (MAS), primera fuerza política del país, son algunas de las tácticas de la autoproclamada mandataria Jeanine Áñez.

La víspera arrestaron al vicepresidente del MAS, Gerardo García, junto a Ramón Raúl Caro y fueron remitidos a la sede del Ministerio Público, el cual, paralelamente, ordenó la aprehensión de la exministra de Culturas Wilma Alanoca.

El propio Morales denunció en su cuenta en Twitter al Gobierno de facto:

Según explicó el exgobernante “apelan a la manipulación judicial para encarcelar a líderes antiimperialistas, de izquierda y progresistas es algo que ya hicieron con (Luiz Inácio) Lula, Cristina (Fernández) y (Rafael) Correa”

Sin embargo, Áñez insiste en que lo ocurrido en Bolivia fue ‘una revolución para recuperar la democracia’ y no un golpe de Estado.

Durante un discurso la víspera ante el cuerpo diplomático y organismos internacionales acreditados en Bolivia, trató de vender la historia reciente con visos de legalidad y repitió más de una vez la palabra ‘transición’.

La antes senadora opina que el pueblo boliviano fue protagonista de ‘masivas protestas pacíficas’. No se refirió en absoluto a las amenazas e intimidación, la quema de instituciones y la violencia desatada que, junto a las presiones de los militares, obligaron a la renuncia del presidente constitucional el 10 de noviembre.

Tampoco aludió a la represión de los militares y policías ?amparados por un polémico decreto que los exime de responsabilidad penal- en La Paz, el Alto o Cochabamba, principales focos de las protestas de los últimos días, lo que dejó un saldo de más de 30 muertos, así como centenares de heridos y detenidos.

Ahora el gobierno de facto dice que realizará un diálogo con los movimientos sociales para tratar de pacificar el país.

El encuentro, previsto para la tarde de este sábado en el Palacio Quemado, será con representantes de sectores como campesinos, vecinos del El Alto y el Chapare, entre otros, informan medios de prensa.

El actual ministro de Obras Públicas, Yerko Núñez, consideró que ‘no hay motivos para seguir movilizados’ lo que para algunos observares toman como una evidencia más por negar y silenciar lo que sucede internamente.

Mientras, Morales, desde su asilo político en México, advirtió que en Bolivia se instaló una dictadura.

En Bolivia persiste la censura mediática, persecución y amenazas a los periodistas. Fotos: ANP

(Con información de Prensa Latina)