Manzanillo. Marzo 20.– En la intersección de las calles Quintín Bandera y Pared, un espacio que durante años permaneció abandonado luce hoy verde y productivo. Lo que hace cuatro años era una casa en ruinas y un basurero acumulado se ha convertido en un ejemplo de agricultura familiar y soberanía alimentaria gracias al empeño de Camilo Escalona, su hijo Dunaiki y la esposa de este, Yeni Beltrán Rondón.
La iniciativa comenzó cuando padre e hijo decidieron tomar las herramientas para rescatar el terreno. “Esto era solo escombros y basura, pero la tierra no había perdido su fuerza”, afirma Camilo Escalona. “Esta tierra es buena, es fértil”.
Hoy, atravesando la temporada de seca que azota la región, la familia ha apostado por el cultivo del fongo (plátano burro o macho), una planta resistente. Sin embargo, su producción no se limita a un solo producto. Dunaiki Escalona recorre los surcos y enumera: “Hemos tenido de todo un poco. Además del fongo, aquí hemos sembrado yuca, boniato y plátano fruta”.
“Nosotros mismos salimos a buscar lo que necesitamos para abonar, además el terreno también alberga chivos, gallinas y cerdo, todo lo que producimos es para el consumo del hogar», explica Yeni Beltrán.
Esta familia, al levantar sus propios alimentos con sus propias manos, contribuyen activamente a la soberanía alimentaria. Lo que comenzó como un basurero se ha convertido en un ejemplo palpable de que, con esfuerzo y amor por la tierra, es posible garantizar la comida en la mesa, fortaleciendo desde el barrio la resiliencia de toda una comunidad.