Manzanillo. Mayo 15.- El Programa de Atención Materno Infantil (PAMI) se erige en este municipio como un puente de esperanza, donde la ciencia se enlaza con la ternura y cada cifra se convierte en historia viva.
La actualización nacional del programa, presentada en abril de 2026, refuerza la intersectorialidad y el monitoreo constante, y en Manzanillo sus frutos se sienten en cada barrio y familia, en cada niño que llega al mundo con más garantías de vida.
La doctora Yojanis Roque Izaguirre, coordinadora municipal, lo resume con claridad, “La atención diferenciada a adolescentes y mujeres en situación de vulnerabilidad social es hoy una prioridad, porque de ahí depende el futuro de nuestras familias”.
Sus palabras no son solo un diagnóstico técnico, sino un llamado a la sensibilidad y al compromiso colectivo, que se traduce en testimonios como el de Dayana Pérez, joven madre del reparto Nuevo Manzanillo: “Nunca me sentí sola, cada consulta fue un alivio, las visitas del médico de familia me devolvía la confianza. Gracias a ese seguimiento constante, mi hijo nació sano y fuerte”.
Su voz confirma que el PAMI no es un esquema abstracto, sino un acompañamiento real que transforma la experiencia de la maternidad.
En barrios periféricos, la acción comunitaria se multiplica, talleres educativos, charlas en escuelas y encuentros con familias buscan prevenir embarazos tempranos y garantizar entornos seguros, Yusleidis Gómez, otra beneficiada, recuerda, “aprendí a cuidarme, a alimentarme mejor y a reconocer señales de riesgo, eso me dio seguridad y me ayudó a llegar tranquila al parto”.
El Hospital Ginecobstétrico de Manzanillo ha fortalecido sus servicios de neonatología, con protocolos más rigurosos y nuevas acciones de capacitación, sus profesionales participan en cursos de actualización este año, lo que asegura una preparación constante frente a los retos de la atención materno-infantil.
Las cifras acompañan la poesía de estos testimonios, Cuba reporta una mortalidad infantil de 4,2 por cada mil nacidos vivos en el primer trimestre de 2026; nuestro territorio, según sus responsables, mantiene resultados por debajo de la media nacional y no se registran muertes maternas en lo que va de año, con una disminución de casos de bajo peso al nacer y más del 98 por ciento de las embarazadas atendidas en consultas prenatales.
Estos número son un reflejo de vidas protegidas, de futuros asegurados.
El PAMI en Manzanillo no es solo un programa, es un pacto de amor y responsabilidad compartida, la certeza de que detrás de cada logro hay un rostro.
La voz de la doctora Roque Izaguirre y los testimonios de madres como Dayana y Yusleidis son prueba de que la salud materno-infantil no se mide únicamente en estadísticas, sino en la confianza que se siembra y en la vida que florece