Paquito Rosales Benítez, ejemplo y orgullo para manzanilleros

Paquito Rosales
Paquito Rosales

Francisco Rosales Benítez, Paquito, es uno de esos ejemplos que inspiran respeto, admiración y orgullo a los hijos de hoy de esta tierra manzanillera.

 

No se puede sentir menos que esos sentimientos hacia quien, con apenas 14 años, tuvo que salir a buscar trabajo y ejercer la función de tabaquero, enfrentarse a una vida de sacrificios que le adentró definitivamente en un mundo de lealtad, de entrega incondicional, de apego a la convicción de lucha por la emancipación y la justicia.

 

Su accionar es lo que lo convirtió en una de las personalidades que marcaron la historia de esta ciudad del Golfo de Guacanayabo, pueblo de humildes que vio en él, en sus ideas, a uno de sus hijos preclaros por su capacidad de guiar y de defender al pueblo trabajador, de exigir por este y sus intereses, con la satisfacción del deber social cumplido como único beneficio.

 

Todo cuanto hizo le imprimen a su personalidad la grandeza verdadera que ganan los hombres, esos cuyos valores humanos e integridad le distinguen entre muchos, le hacen ganar el título de líder entre el pueblo.

 

La abnegación y la firmeza de su carácter se constituyeron como principales dotes políticas de quien fuera miembro de las filas de la Sociedad de Torcedores y de una célula del Partido Comunista, dirigido nacionalmente en aquel entonces por Rubén Martínez Villena.

 

Una alegría que supo articular con la dignidad y el amor a la Patria, a lo que la identifica y la ennoblece, le permitió ganar popularidad entre los obreros que estaban a su alrededor, que le veían dedicar las horas a la producción y a la gestación de un sentir y quehacer revolucionario único en su ciudad natal.

 

Por ello, el acontecer activo de las filas de las organizaciones que él organizó, la Federación Regional Obrera de Manzanillo, de la que fue Secretario General, y el Partido Unión Revolucionaria-Comunista, luego Partido Socialista Popular, constituyen una reseña de su estirpe.

 

Como lo es también su postulación y victoria en el año 1940 como Primer Alcalde Comunista de Cuba, función que cumplió con honores y de la que sólo emergieron beneficios para los manzanilleros y manzanilleras, como la rebaja de 1.85 pesos a 50 centavos el pago por el servicio de acueducto y gratuito para los pobres, el montaje de un laboratorio clínico, la construcción de caminos y carreteras en los barrios rurales, la extensión del servicio eléctrico, escuelas de corte y costura para las manzanilleras.

 

Fue la satisfacción del pueblo y la confianza ganada por Paquito ante los hombres y mujeres de las clases sociales, durante su administración municipal, lo que le permitió su elección en 1948 como Representante a la Cámara por la provincia de Oriente, donde nuevamente demostró su entereza.

 

Un día como hoy, cuando se recuerda la barbarie de la tiranía que brutalmente segó su vida, las líneas del poeta Navarro Luna: “en las grandes victorias del pueblo está tu nombre, con que el pueblo marcha a mayores conquistas” resplandecen, como si la pluma se nutriera de fibras doradas del inmortal corazón patriota, del eterno líder del Manzanillo que guarda y defiende su presencia.