Para redactar esta nota, no contamos cuántos aumentan ilegalmente los precios bajo la falsedad de que ellos cubren la bonificación del 6 % brindado por los bancos si el cliente paga con Transfermóvil o EnZona.
Tampoco indagamos la cantidad de negociantes que lo hacen con la intención de robarle al cliente y violar lo establecido, ni investigamos si dieron mal la explicación o si por buena que hubiera sido no tenían capacidad para entenderla.
Hay un hecho cierto: soy testigo de esos procedimientos en lugares que no revelaré, pues fue parte del quehacer periodístico para detectar si el desaguisado existe o no. Y la conclusión es que sí existe.
Aprecié que unos mienten descaradamente y tras reconocerme se disculparon, otros repetían con vehemencia que el banco les informó la aplicación de un por ciento, no supieron decir cuánto, pero aseguran que era por usar pasarelas para cobrar.
Lo mismo da que lo hagan conscientemente y roben o que suban los precios por una confusión, el resultado es que las mayorías de menos poder adquisitivo sufren un proceder que viola la ley. Están fuera de la ley unos y otros: los buenos inocentes y los malos.
Tres mil quinientos
Se toma la cifra de $ 3500 por ser el límite para la bonificación del 6 %, lo cual además de no incluir a quienes pagan mercancías o servicios por un valor de miles, miles y más miles de pesos, permite beneficiar a mayor cantidad de personas.
Claramente: bonifican el 6 % de $ 3500 y de ahí en adelante, no se aplica. Si alguien tuvo que pagar más, solo disfrutará de un descuento equivalente a $ 210.00 aunque haya hecho una compra por más de esa cifra ($ 3500).
Esa bonificación contribuye a estimular la vía electrónica que beneficia a los bancos en no tener que invertir en materias primas y operaciones de impresión de billetes deteriorados, ni tampoco provoca gastos en manipulación y transportación física del dinero.
En cuanto al porcentaje que, según el argot de ilegales indagados periodísticamente, es lo que el banco les “quita” y les “tumba” de la ganancia, no es un 6 % que es con lo que se bonifica a los clientes, sino 1,5 %.
Efectivamente, el negociante debe aportar un 1,5 % de todo lo que cobre por EnZona y Transfermóvil, pero se los quitan o se los tumban de la ganancia como mismo se lo quitan y se lo tumban a todos en el resto de los países del planeta Tierra, donde Cuba no tiene motivos para ser la excepción.
Como en todos los emprendimientos de otras naciones, si al hacer un balance de inversiones, tiempo de recuperación y ganancia, no puede cubrir gastos de algún requerimiento como contratar pasarelas de pagos, debe reajustar o comenzar cuando tenga recursos.
Si una diferencia hay es que en el caso cubano las dos pasarelas cobran lo mismo, mientras en otras naciones se exigen montos diferentes según la entidad contratada y, dicho sea de paso, a nadie se le ocurre no brindar ese servicio de cobros porque muy pocos pagan de manera no sea virtual.
Por tanto, quede claro que no es el banco, sino EnZona y Transfermóvil quienes están recibiendo ese 1,5 % para financiar sus gastos de operaciones y desarrollo que incluye infraestructuras y lo necesario para el funcionamiento que requiere cualquier negocio o emprendimiento.
Si alguien paga $ 3500 le bonifican $ 210 y el negociante debe abonar $ 52,50 que son para las pasarelas y constituyen casi la cuarta parte del beneficio del descuento a la clientela que está padeciendo porque le tumban el poder adquisitivo del poco dinero que tiene.
Tal vez… quizás… a lo mejor…hay quienes lean estas líneas y cuestionen defender la bonificación para los clientes y las califiquen de insignificantes, pero sepan los adinerados que $ 210 son vistos de otra manera por los jubilados y trabajadores de bajísimos salarios.
Pues, para continuar ese rumbo de razonamiento, sepan también que “tumbarle” al cliente el porcentaje supuestamente destinado a cubrir lo que un negociante paga por el legal cobro de usar pasarelas electrónicas, crea un ambiente de tensiones a nivel de sociedad.
Extra
Caja extra es como se ha dado en llamar al servicio que prestan establecimientos estatales o privados no bancarios para convertir en dinero físico lo que está en tarjetas magnéticas.
Por cada operación en que un negociante presta servicio de Caja Extra, recibe $ 1.00, pero si entrega $ 5000 en billetes (cifra diaria permitida extraer), además de no tener que manipular efectivo y llevarlo a depositar en las oficinas bancarias, le otorgan un 1.5 % que, si fuera la cifra usada como ejemplo, serían $ 75.
Estas notas están motivadas por desmentir una falsa explicación, pero el asunto no debe ser tan sencillos de resolver porque quienes buscan ganar a costa de violar la ley, suelen conocerla al dedillo y ser más rápidos en readaptarse para seguir en sus andanzas que las normas en actualizarse.