Refinar el crudo nacional: un camino de mucho esfuerzo que sigue dando resultados

El procesamiento de 20 000 toneladas de crudo nacional en la industria santiaguera, demuestra la capacidad de resistencia de los cubanos y su voluntad infinita para encontrar soluciones ante las más complejas adversidades.

En 2024, Granma ya había indagado sobre el procesamiento del petróleo crudo pesado, que nuestro país importaba, con un solvente que lo llevaba a los 16 grados api –creado por un equipo de especialistas de la Refinería de Petróleo Hermanos Díaz–, para convertirlo en crudo medio y, una vez destilado, obtener los derivados.«Esa proeza tecnológica permitió que nuestra empresa dejara atrás la etapa comprendida entre 2016 y  2021, signada por pérdidas, producción exigua, y el lamentable éxodo de ingenieros, técnicos y personal de servicios», reconoció la ingeniera Irene Barbado Lucio, directora general de esta dependencia de la Unión Cuba-Petróleo (Cupet).Pero en 2026, «la situación se tornó compleja in extremis por el bloqueo energético impuesto por la administración Trump, impidiendo que por nuestras instalaciones corra el petróleo que antaño comprábamos en el exterior», lamentó la directiva.«Nuevamente la opción era emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos, como aconsejó el Comandante en Jefe en el concepto de Revolución. Él fue quien impulsó la ampliación y modernización de nuestra planta en la década de los 80, pero quiero recalcar que fue diseñada para procesar crudo ligero», precisó Víctor Manuel Díaz Despaigne, director del área de refinación.

Es así que se rehabilitaron los sistemas de lavado del crudo, «y se estableció la dosificación de un nuevo producto llamado Vapen 220 pe, que sirve como neutralizante en el tope de la torre de destilación atmosférica de los ácidos corrosivos que se forman durante el proceso de fraccionamiento», aseveró la especialista.Atendiendo a las características del petróleo cubano, se construyó una línea que posibilita recolectar los gases contaminantes que salen en el tope de la torre de destilación al vacío, para quemarlo en los hornos y de esta forma, contribuir al cuidado del medioambiente y de la salud de los trabajadores.Como se hacía muy complicado que el combustible fluyera a través de las líneas de diámetro de diez pulgadas para la llegada a la unidad de succión y procesamiento, «hicimos una interconexión de una línea de 20 pulgadas», acotó Revé Luna.Y en total coherencia con la necesidad de quitarles cada día un pedacito a los problemas, este colectivo –con no pocos de sus miembros trabajando intensas jornadas y en el mayor de los anonimatos–, continúa aplicando la ciencia y la innovación para que los derivados del petróleo –ya no importado, porque nos los niegan–, estén presentes, en la medida de lo posible, en las principales actividades del país.

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