El sector energético venezolano alcanzó este viernes 23 de octubre un hito que no registraba desde 2019, la producción diaria llegó a 1.252.000 barriles de petróleo, la cifra más alta de los últimos siete años, según confirmó Eduardo Lorenzo Pinto Salazar, vicepresidente de Exploración y Producción de Petróleos de Venezuela.
El repunte fue evaluado en el marco del acuerdo estratégico firmado con Estados Unidos en agosto pasado, bajo los principios de soberanía y complementariedad bilateral.
Dicho convenio, fundamentado en el respeto mutuo, viabiliza la captación de inversiones para el desarrollo compartido de 17 campos en el territorio nacional que albergan más de 65.000 millones de barriles de crudo, garantizando que la riqueza generada se traduzca de forma directa en inversión social y bienestar para el pueblo venezolano.
La supervisión de los avances técnicos se realizó mediante un enlace operativo encabezado desde Caracas por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y el encargado de negocios estadounidense, John Barrett. Ambos siguieron la inspección de los yacimientos de la Costa Oriental del Lago, en el estado Zulia.
Desde esa cuenca, Pinto Salazar destacó que los números actuales «han roto realmente los límites» que la industria sostuvo durante los últimos años. La declaración confirma un retorno progresivo de la capacidad operativa en la principal zona petrolera del país.Los datos de PDVSA cuentan con el respaldo de informes de la OPEP. Ambas fuentes coinciden en que el bombeo nacional superó los techos medios que se mantenían de manera consecutiva desde hace siete años.
La presidenta encargada, por su parte, vinculó el incremento a una exigencia concreta, sostuvo que los recursos deben traducirse en ingresos directos para estabilizar los salarios y rescatar los servicios públicos colapsados en la región.
La mandataria sostuvo firmemente que la riqueza petrolera recuperada debe traducirse en ingresos dignos y estables, orientados a revertir las afectaciones que el bloqueo criminal causó sobre los derechos cotidianos del pueblo.
Dentro de las prioridades inmediatas trazadas por el Ejecutivo nacional, se encuentra la inyección de recursos al Sistema Eléctrico Nacional para contrarrestar las fallas remanentes, así como la inversión masiva en las redes de salud pública, el sistema educativo y el suministro de agua potable en toda la región.
El Gobierno Bolivariano enfatizó la urgencia de canalizar de forma prioritaria las ganancias de la reactivación industrial para solventar de raíz estas demandas colectivas.