Manzanillo. Abril 6.- En un rincón de esta ciudad, donde el bullicio cotidiano se encuentra con la pausa creativa, ha nacido un proyecto distinto. Se llama La Ventana, y detrás de él está Katherine de la Paz Herrera, una artista independiente que decidió convertir su oficio en un punto de encuentro para la comunidad.
Emprendedora por convicción, Katherine abrió las puertas de este espacio fijo de la galería de arte Carlos Enrique, por ahora, la única sede de este emprendimiento cultural. Pero Katherine no se detiene ahí. “Tenemos idea de ampliarlo, estamos creciendo; el proyecto todavía está empezando”, comenta con entusiasmo.
A pesar de su juventud, el espacio ya muestra músculo creativo: en sus mesas se despliega un universo de papelería artesanal y bisutería hecha a mano.

El recibimiento de la población ha sido buenísimo, y eso se nota en la diversidad de personas que se acercan. Katherine no solo vende, también enseña. Su corazón está puesto en los niños, de los 5 a los 15 años, los pequeños encuentran en La Ventana talleres de papelería, textil y bisutería.
Todo lo que se vende en La Ventana son manualidades, pero hay piezas que incluyen un sello especial: la colaboración con el Fondo de Bienes Culturales.
Ana, madre de una niña que asiste a los talleres de bisutería, cuenta: “Al principio mi hija solo quería aprender a hacer pulseras para ella misma, ahora las vende en la feriecita del barrio y hasta tiene sus primeros ahorros. Lo más bonito es verla tan segura y orgullosa de su trabajo. Katherine no solo le enseñó manualidades, le mostró que lo que crea con sus manos tiene valor”.

“La Ventana es el mejor lugar donde encuentro gran variedad de manualidades para regalos y detalles. Siempre vengo cuando necesito un presente especial porque sé que todo está hecho a mano con mucho cariño. Además, me encanta que pueda elegir entre papelería, bisutería, nunca me quedo sin opciones”, opina Karla, clienta asidua del local.
La Ventana recién empieza, pero ya es un lugar especial en Manzanillo. Katherine sigue pintando, enseñando y soñando con ampliarse. Por ahora, sus manos alcanzan para seguir creando y eso para quienes la visitan, es más que suficiente.