Manzanillo. Abril 23.- En el sur de la isla, la voz de Marlene Moreno Sosa se ha convertido en puente entre la memoria literaria de esta urbe costera y las páginas que hoy circulan en Cuba y más allá.
Escritora, investigadora y editora de Ediciones Orto, su trayectoria es testimonio de cómo la pasión por los libros puede transformarse en oficio, sensibilidad y compromiso cultural. Desde los primeros poemas escritos en las libretas universitarias hasta la edición de obras de figuras nacionales, su camino ha sido un acto de amor por la literatura y por su tierra, un ejercicio al decir de ella «de catarsis y de fe en el mejoramiento humano».
Marlene, ¿cómo fueron tus primeros acercamientos a la literatura?
«Los primeros textos los escribía durante la universidad; empecé estudiando la carrera de Español Literatura y me gradué en el curso 1999–2000, allí tuve excelentes profesores de literatura universal y cubana, como el doctor Carlos Palacio y Héctor Ramírez de la Torre, profesionales de las letras que incentivaron en mí la motivación y el amor por la literatura, por los libros, por la poesía, eso me sirvió de mucho en mi carrera literaria. En la universidad comienzo mis incipientes textos literarios, aquellos poemas que escribía en las cuartillas de las libretas mientras estaba en clases, esos fueron los primeros esbozos, los primeros intentos de aproximación a la literatura».
¿Y cómo llegas directamente al Centro de Promoción de la Cultura Literaria?
«Después de graduarme me fui a trabajar como profesora en Veguita y luego regresé a Manzanillo, a la universidad, de ahí me acerqué al Centro de Promoción de la Cultura Literaria, motivada por mis intereses literarios, era un espacio que promovía la literatura y atendía a escritores de la región; llegué aproximadamente en el año 2023 y estuve tres años desempeñándome inicialmente en la plaza de investigación. Me fascinaba porque se trataba de indagar en la literatura local, en la revista Orto, en el grupo literario de Manzanillo, en los escritores que sostuvieron la literatura manzanillera durante la etapa republicana. Hice monografías e investigaciones sobre publicaciones no periódicas y revistas como Orto, Alma Joven y Álbum, esa labor me encantaba».

¿Qué experiencias te dejó la investigación y cómo llegaste a la edición?
«La investigación me sirvió de mucho porque me permitió conocer el movimiento literario de Manzanillo en la etapa republicana, con figuras como Manuel Navarro Luna, Luis Felipe Rodríguez y otros escritores de renombre, también conocí de Sariol, gran promotor cultural, y de Julio Girona, intelectual y pintor que llevó la literatura local más allá de nuestras fronteras. Esa investigación enriqueció mi cultura y fue motivo para mi obra literaria, escribí un poema titulado Café frente al mar, dedicado a Julio Girona. Además, desarrollé ensayos, como el que presenté al concurso internacional Warrior Edition sobre la literatura infantil en Granma, que obtuvo mención.
Posteriormente, tras concluir una maestría, regresé al centro en otra plaza, primero como bibliotecaria y luego como editora. Esa transición me abrió nuevas puertas».
¿Cuánto te ha aportado profesional y personalmente tu trabajo en el centro?
«Desde el punto de vista profesional y cultural me ha enriquecido mucho, ahora sé más de Manzanillo, amo más mi tierra y su historia literaria, antes conocía poco porque en la carrera no se estudia la literatura local; hoy sé más también de las editoriales territoriales, como esta pequeña editorial Orto surgida al sur de la isla, en la periferia. He comprendido cómo tributan las editoriales locales a las nacionales y cómo muchos autores del terruño, antes silenciados, encuentran voz.
Como editora he trabajado con grandes figuras de la cultura nacional, por ejemplo, con la doctora Ciras Romero, a quien edité un libro de ensayos sobre el himno Novas Calvo; también con el doctor Emanuel Tornés Reyes, en su obra Travesías del silencio, que analiza el tratamiento de la mujer en cinco novelas, desde Amistad funesta de José Martí hasta Mujer en traje de batalla; esa experiencia me dio otra visión de la obra martiana y amplió mi diapasón cultural.
Humanamente, me ha vuelto más sensible, me ha enriquecido espiritualmente y ha contribuido a mi crecimiento personal. La poesía, la investigación y la edición son actos de catarsis que me llenan y me hacen un ser humano más sensible».
La trayectoria de Marlene Moreno Sosa es un ejemplo de cómo la pasión por la literatura puede transformarse en investigación rigurosa, creación poética y labor editorial comprometida. Su trabajo en Ediciones Orto y en el Centro de Promoción de la Cultura Literaria ha sido clave para rescatar la memoria cultural de Manzanillo y dar voz a escritores locales, conectando la periferia con el centro de la literatura cubana.