Pucho madrugó esta mañana para estar en la tribuna antimperialista. No fue convocado por ningún centro de trabajo, lleva unos cuantos años jubilado y ahora se gana el pan con una pequeña carpintería que montó en el garaje de su casa. Su único móvil fue un genuino sentimiento de responsabilidad.
El nombrete que ha sustituido su nombre real, al menos en el barrio del municipio Playa donde vive actualmente, se lo pusieron en Angola sus propios compañeros de lucha. La historia del porqué no viene al caso, lo importante es saber que el tipo luchó, le puso el pecho a las balas, y que a sus 68 años pagó un triciclo eléctrico de 300 pesos para estar bien temprano en el Vedado habanero.
Caminó desde el Coppelia hasta la tribuna antimperialista, trajo puesto un pulóver con una silueta de Fidel. Siempre se ha preguntado por qué nunca ha visto ropa con el rostro de Raúl, aunque afirma que no hace falta, porque Raúl es Raúl. Al llegar, se sumó a la multitud de personas que ya abarrotaban el lugar.
La falsa acusación contra el Líder de la Revolución Cubana que hoy articula el gobierno de los Estados Unidos indignó a Pucho. Su nieto de 14 años le mostró un reel de Instagram en el que una periodista extranjera explicaba las razones de la imputación. «Que vengan a buscarlo, que van a tener que pasar por arriba de un pueblo entero», aseguró con total certeza.
Incluso bromeó con lo que él creía que debió ser la reacción de Raúl a la noticia. Pese a que el General de Ejército tiene 94 años de edad, para Pucho sigue siendo el mismo de siempre, un hombre lúcido, inteligente, admirable. También entiende el cinismo extremo que radica en que el Gobierno estadounidense exija castigos, cuando ha dado asilo a decenas de criminales probados, que han realizado atentados terroristas contra Cuba.
A Pucho se le aguaron los ojos cuando la hija de Adriana Corcho Calleja, desde la tribuna recordó el atentado en la embajada de Cuba en Lisboa el 22 de abril de 1976, que costó la vida de su madre y de Efrén Monteagudo Rodríguez, de 35 y 33 años respectivamente. Sabe que intentan borrarle la memoria a la gente, aprovecharse del paso de los años y de las redes para posicionar mentiras, por eso vale tanto recordar, para no olvidar cuánto daño le han hecho a esta pequeña isla del Caribe.
Cuando el acto político fue llegando a sus momentos finales, se convenció a sí mismo de que Raúl no estaría. Lo vio durante las celebraciones por el Día Internacional de los Trabajadores el pasado 1ro. de Mayo, pero le hubiese gustado verlo hoy. Por eso las palabras del Héroe de la República de Cuba, Gerardo Hernández Nordelo, le dieron esa paz que necesitaba.
Gerardo compartió un mensaje del Líder de la Revolución, y en él no había ni una sola mención a la acusación del supuesto crimen que se le atribuye, solo un sincero agradecimiento al apoyo del pueblo cubano reunido allí esta mañana y a los gestos de solidaridad internacional, nada más. Para Pucho fueron las palabras de un hombre que no debe nada y que sabe que no está solo.
La experiencia de Pucho, fue la de miles de cubanos en la Tribuna Antimperialista, que pese a todas las dificultades que vivimos, saben quiénes son los verdaderos responsables y asumieron la postura de hacerle frente a la mentira.
Que el Gobierno de Estados Unidos se empeñe en desacreditar a una de las principales figuras del proceso revolucionario, es solo otro paso más en su escalada contra Cuba. La multitud reunida frente a la embajada de nuestros vecinos del norte, es la prueba de que nadie se traga el cuento.
Por la parte cubana, el mensaje implícito en la tribuna antimperialista fue el de la paz. El de la necesidad de un diálogo entre iguales, de beneficio mutuo. A Pucho le preocupa su familia, su nieto, su pequeña carpintería, y aspira a la no agresión, como toda persona de bien, pero aún recuerda lo que es portar un fusil. «El pueblo está con Raúl y ellos lo saben», me dice antes de despedirse.


