Campechuela. Julio 23.- En el macizo montañoso del municipio costero de Campechuela, la juventud del consejo popular Miguel Sánchez ha convertido la producción de alimentos en su principal tributo al aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes. Lejos del bullicio citadino, estos muchachos y muchachas mantienen una rutina diaria que no se detiene: sembrar, cosechar y abastecer a sus pobladores, asumiendo el desafío con la convicción de que el legado histórico se honra con hechos concretos.
«La producción de alimentos es para nuestros pobladores una rutina diaria —explica Yudisbel Tejeda Meriño, coordinador de la red Juvenil Comunitaria en la zona— En Miguel Sánchez no es diferente; las conquistas en este terreno son logradas con orgullo por una juventud que, a pesar de la difícil situación, sabe que el camino no es fácil». Sus palabras reflejan el pulso de una comunidad que ha hecho de la autosuficiencia alimentaria un estandarte, incluso en medio de las limitaciones que impone el contexto actual.
Las tierras escarpadas de la sierra campechuelense no son un obstáculo para estos jóvenes, sino un escenario de aprendizaje y resistencia. Entre cultivos de viandas, hortalizas y granos, los integrantes de la red juvenil han demostrado que la voluntad organizada puede sortear carencias de insumos y combustibles, optimizando recursos locales y rescatando técnicas tradicionales que se combinan con el saber agroecológico.

Tejeda Meriño insiste en que la juventud de Miguel Sánchez asume cada jornada con la mirada puesta en el futuro, sin ignorar las complejidades del presente. «El camino no es corto, pero tampoco es imposible si la unión está presente», sentencia el coordinador, al tiempo que destaca el papel de las brigadas voluntarias y los encuentros comunitarios para planificar siembras.
Este espíritu de sacrificio y cohesión adquiere una dimensión especial al conmemorarse la gesta del Moncada, aquella acción que en 1953 encendió la llama de la rebeldía nacional. Para los jóvenes de Miguel Sánchez, recordar a los asaltantes no es un ejercicio nostálgico, sino un impulso cotidiano para transformar su entorno, demostrando que la obra revolucionaria se construye también desde el surco y el machete en mano.
Al cierre de esta jornada conmemorativa, la red Juvenil Comunitaria reafirma su compromiso de mantener el ritmo productivo, convencida de que cada tonelada de alimento cosechada es una victoria contra el desaliento. «Nosotros no paramos —concluye Yudisbel Tejeda—; porque aquí, en la sierra, sabemos que la unión hace posible lo imposible, y ese es el mejor homenaje que podemos ofrecer a nuestra historia».