El emprendimiento femenino ha ganado un terreno imparable en los últimos años. Mujeres de todas las edades y formaciones han decidido tomar las riendas de su futuro, creando proyectos que van desde la gastronomía hasta el diseño.
Cada una de ellas es un reflejo de la tenacidad y una prueba de que la iniciativa florece cuando hay pasión y estrategia.
Un ejemplo claro de esta ola de mujeres valientes es Keilin Acuña Piña, una manzanillera que, desde su estudio fotográfico, ha logrado construir su marca personal.