La ministra de Comercio Interior, Betsy Díaz Velázquez, compareció en la Mesa Redonda de este viernes para explicar en detalle los alcances de las transformaciones que se están llevando a cabo en el sector del comercio, la gastronomía y los servicios, como parte del paquete de 176 transformaciones económicas y sociales aprobadas por el Gobierno y el Parlamento cubanos.
Díaz Velázquez comenzó su intervención refiriéndose a los antecedentes de las transformaciones actuales, con el objetivo de dejar claro que no se trata de decisiones improvisadas, sino de un proceso de perfeccionamiento que se ha venido gestando durante más de una década.
En este sentido, recordó que el sector del comercio interior inició un cambio en su modelo de gestión a partir del año 2014, focalizado fundamentalmente en las actividades de los servicios personales, como los institutos de belleza, la barbería y la reparación de calzado, entre otras actividades afines.
Posteriormente, durante el período comprendido entre 2015 y 2016, se inició un proceso de arrendamiento de establecimientos gastronómicos que alcanzó unos 3000 establecimientos, y también se constituyeron las primeras cooperativas no agropecuarias en el sector. “El sector tiene un antecedente que es ese paso a gestionar determinadas actividades con formas no estatales”, afirmó la ministra, reconociendo que este primer momento sentó las bases para lo que vendría después.
Ya en el año 2020, a partir de la experiencia acumulada, tanto en sus aspectos positivos como negativos, se inició un proceso de perfeccionamiento que dotó de autonomía al sistema empresarial del sector. Este proceso, según explicó Díaz Velázquez, permitió que tanto establecimientos como empresas pudieran realizar autogestión y compras, y proporcionó herramientas desde el punto de vista administrativo y de dirección para estar en condiciones de asimilar los cambios que se avecinaban. “Hay varios centros que realmente hicieron un uso adecuado de eso y se convirtieron en referencia”, destacó la ministra.
Sin embargo, la titular del MINCIN reconoció que, aunque los mayores cambios se produjeron en la gastronomía, hubo actividades que no modificaron sus modelos de gestión en aquel momento. Entre ellas mencionó la actividad de venta de mercancías o comercio, específicamente las bodegas y los talleres del programa de ahorro energético, que mantuvieron su gestión estatal. En la gastronomía, aunque se mantuvo el modelo anterior con formas no estatales y estatales, se implementaron herramientas y una autonomía que hoy permiten asimilar las transformaciones.
El contexto actual y el diseño de las transformaciones
Las transformaciones actuales, explicó la ministra, se insertan en un contexto particularmente complejo para la economía cubana, marcado por una contracción del nivel de actividad del sector. “Prácticamente hoy tenemos una red que no ha podido sostener las ofertas por las vías tradicionales”, reconoció Díaz Velázquez, y precisamente en ese escenario se diseñaron las diez transformaciones específicas para el comercio, la gastronomía y los servicios.
Díaz Velázquez destacó que, de las diez transformaciones diseñadas para el sector, la número 149 tiene un peso mayor, al prever la modificación de la gestión administrativa estatal del comercio, la gastronomía y los servicios, dándole prioridad a la forma de gestión estatal y a la inversión extranjera. No obstante, la ministra fue enfática en aclarar que “modificar la gestión no significa modificar la propiedad”. “Las empresas estatales que realizan las tres actividades mantendrán sus inmuebles, pero buscarán vínculos a partir de las modalidades de contratación para llevar adelante la gestión, una gestión combinada, una gestión mixta con las diversas modalidades que puedan existir”, precisó.
El marco jurídico de las transformaciones: Decretos 167 y 168Para llevar adelante estas transformaciones, explicó la ministra, se necesitaba un marco jurídico actualizado, y es precisamente lo que se ha hecho con la publicación de varias normativas en la Gaceta Oficial. En este sentido, mencionó la existencia de una política aprobada y el Decreto-Ley 167, que entró en vigor este mismo viernes, así como el Decreto-Ley 168, que actualiza el reglamento del Registro Central Comercial.
La norma define y actualiza toda la regulación de la actividad del comercio mayorista y minorista, establece sus principios generales, las disposiciones de organización, cómo se realiza el comercio, los derechos y obligaciones de todos los actores, así como las contravenciones, infracciones y sanciones.
Enfatizó que el alcance del decreto es para todos los actores económicos, no solo para el comercio de subordinación local. “Es para todos los actores que realizan comercio, tanto estatales como no estatales, e incluso sucursales extranjeras que se están aprobando también a que realicen comercio mayorista y las modalidades de inversión extranjera”, subrayó.
Entre los ocho principios fundamentales del decreto, la ministra destacó la tutela al consumidor, que reconoce todos los derechos de los consumidores; el interés público de la actividad comercial; y el enfoque de cadena de valor, que parte de reconocer que el comercio es un sector terciario que depende mucho de la producción primaria y de la industria.
Cambios conceptuales y nuevas modalidades de ventaUno de los cambios más significativos que introduce el nuevo decreto es la redefinición de los conceptos de comercio mayorista y minorista. La ministra explicó que tradicionalmente se consideraba comercio mayorista la venta a una persona jurídica. Sin embargo, con la nueva definición, el comercio mayorista y minorista se determina por el fin del producto. “Si usted compra para sí mismo, usted está haciendo una compra minorista. Si usted compra para ofertar bienes y servicios, usted hizo una compra mayorista”, ejemplificó Díaz Velázquez.
Esta redefinición tiene implicaciones importantes, ya que abre la posibilidad a que personas naturales puedan realizar compras al por mayor si el destino de esos productos no es la reventa. “De ahí que todos los proyectos que expliquemos hoy aquí que digan que tiene alcance a personas jurídicas y personas naturales, esa persona natural puede ser usted. No tiene que ser necesariamente un trabajador por cuenta propia que tiene una figura, sino puede ser usted como persona natural si usted lo usa para el fin propio”, aclaró la ministra.
El decreto también actualiza e incorpora nuevas modalidades de venta. Entre ellas, la ministra mencionó la venta ambulante y no sedentaria, la venta de regalías y la venta de oportunidad. En cuanto a la venta de garaje, una modalidad que se implementó durante la pandemia de COVID-19 como parte de la estrategia económica, se ratifica que es una venta eventual. Se especifica que se realizará solo los fines de semana y excepcionalmente días feriados a decisión de los territorios, y se mantiene la prohibición de vender alimentos y lotes de productos nuevos. Además, se exige un identificador visible que diga que es una venta de garaje y se incorpora una tarifa, que antes no se cobraba.
El decreto reconoce legalmente la figura del vendedor ambulante, que estará acreditado con un carnet, y, por primera vez, se incluye en las normas jurídicas la modalidad de comercio electrónico, reconociendo su crecimiento exponencial en el país. “Esta modalidad responde y también cumple todos los derechos y deberes del comercio físico, pero está plasmado”, afirmó la ministra.
Disciplina y sanciones en el comercioLa ministra reconoció que en el comercio existen indisciplinas y que hay un comercio a veces irresponsable que vulnera los derechos de los consumidores. Por ello, la política establece mecanismos sancionatorios. “Ante una violación, se aplican multas, se puede hacer un cierre temporal o parcial del establecimiento o la suspensión temporal o total de la licencia”, explicó Díaz Velázquez.
Explicó que anteriormente el registro podía, a partir de violaciones de lo establecido en sus requisitos, mandar aplicar el decomiso. Sin embargo, aclaró que por violaciones en el comercio, y también en el Decreto-Ley 177 sobre el régimen de contravenciones, sí se prevé el comiso de mercancías, pero ahora no es el registro quien ordena el decomiso, sino que son las acciones directas las que lo determinan.
Entre las novedades del decreto, la ministra destacó la incorporación de la declaración responsable. Este mecanismo, explicó, agiliza significativamente el proceso de obtención de licencias comerciales. El actor económico se presenta en el registro, llena un documento sencillo donde declara responsablemente que cumple los requisitos de la actividad que le fue aprobada, y el registro le emite la licencia comercial. “Usted no tiene que regresar. Agiliza el proceso tanto por vía digital como físicamente si usted se presenta”, afirmó la ministra.
El registro tiene luego un plazo de 60 días para verificar el cumplimiento de los requisitos; si no se cumplen, se retira la licencia. De esta manera, la persona puede iniciar su negocio desde el primer día de su constitución.
El decreto también reduce la cantidad de licencias a emitir. Anteriormente, si un actor económico iba a realizar actividad de servicio de gastronomía, venta minorista y mayorista en cinco establecimientos, se emitía una licencia por cada actividad y por cada establecimiento. Ahora se otorgará una licencia común de todas las actividades por establecimiento, lo que disminuye el tiempo y agiliza los trámites.
Se actualizan las tarifas y se establece que se paga según la moneda en que se opera: el que opera en pesos paga en pesos y el que opera en divisas paga en divisas.
Inversión extranjera y nuevos proyectos sectorialesEn materia de inversión extranjera, la ministra informó que, desde 2022 hasta la fecha, el sector cuenta con más de 50 negocios aprobados. De estos, 16 están patrocinados por el MINCIN, incluyendo 8 empresas mixtas, un contrato de administración y 7 empresas de capital totalmente extranjero.
Una ventaja significativa de estos negocios, explicó la ministra, es que pueden incorporar la gastronomía en los establecimientos donde prestan servicios de ventas minoristas, y que los mayoristas pueden vender al detalle. Esto responde a la necesidad de flexibilizar las operaciones, ya que anteriormente una empresa totalmente extranjera solo podía vender a personas jurídicas bajo el concepto tradicional, lo que limitaba sus posibilidades.
“Que si hoy teníamos un almacén donde la empresa 100% extranjera sólo podía vender a personas jurídicas, un concepto que teníamos, digamos, no actualizado, hoy usted puede llegar y hacer una compra por mayor. O puede hacer una compra al detalle si el establecimiento también decide vender al detalle, porque puede vender minoristas”, explicó Díaz Velázquez. Además, podrán aceptar efectivo cuando vendan al detalle, superando barreras operativas previas relacionadas con la falta de conexión o efectivo.
La ministra también anunció que las sucursales de empresas extranjeras ya establecidas en Cuba podrán realizar actividad de exportación, importación y comercio mayorista, y que en un tiempo prudencial podrán convertirse en modalidades de inversión extranjera. Anteriormente, estas representaciones comerciales no podían realizar actividades con fines lucrativos.
Retos y perspectivas
Díaz Velázquez reconoció que el principal reto ahora es llevar a estos actores a cadenas de tiendas y cadenas de restaurantes que puedan llegar a todas las provincias, ya que los negocios se concentran fundamentalmente en La Habana, con alguna representación en Matanzas, Villa Clara, Santiago y Sancti Spíritus. El objetivo es invitar a franquicias, tanto internacionales como nacionales, a que vengan al país bajo estas modalidades.
“Yo considero, nosotros, el equipo de trabajo, consideramos que estamos totalmente abiertos al comercio en el país. Y eso nos permite complementarnos con esa forma de gestión estatal y poder llevar adelante el desarrollo del comercio, incorporando una mayor oferta de bienes y servicios”, concluyó.
Proyectos concretos dinamizarán el comercio minorista y mayorista en Cuba
Aracelys Cardoso Hernández, viceministra de Comercio Interior, fue la encargada de exponer en la Mesa Redonda los proyectos que ya están en fase de implementación en el sector, como parte del nuevo marco regulatorio que pone a los actores económicos en igualdad de condiciones para actuar en las actividades comerciales.Los productos que se adquieran a través de estas compras públicas serán comercializados en una red minorista que defina la propia empresa que gestiona la compra, o puede conveniarlo con una red minorista. Pueden utilizar las bodegas y se pueden hacer productos que, por el interés que tenga el territorio, puedan controlarse, utilizando inclusive la propia libertad de abastecimiento.
“Va a ser una red que va a tener el Estado también para propiciar precios favorables a sectores sociales, a manejar también la actividad del comercio, no solo a lo que puede hacer cada uno de los actores, sino el Estado también manejando posibilidades”, afirmó la viceministra. Las principales prioridades de los productos que hoy demanda el consumo de nuestra producción son, en este primer inicio, productos alimenticios, aunque el proyecto puede servir como fuente para otros proyectos de aseguramiento.Mercados de abasto: Un espacio físico para múltiples transacciones mayoristas
La viceministra se refirió también al proyecto de mercado de abasto, una modalidad que existe en el mundo con diversas particularidades, tecnologías y niveles de desarrollo, pero que en Cuba adquiere características propias para dar respuesta a las principales necesidades de los actores de la economía y también a las personas naturales.
En Cuba, el mercado de abasto es un espacio físico donde van a concurrir compradores y vendedores, y que van a tener como principal gestión la comercialización en múltiples transacciones. Bajo el principio de la oferta y la demanda, va a ser al por mayor y en diferentes formatos, lo que va a dar la posibilidad de adquirir, por cantidad, una mercancía. Al concurrir varios actores a este espacio, los precios tienden a disminuir.La viceministra detalló quiénes pueden concurrir a un mercado de abasto. Con el nuevo marco regulatorio, que pone los actores en igualdad de condiciones, todo el que pueda ser mayorista en Cuba puede concurrir: empresas estatales, formas de gestión no estatal como las Mipymes, productores nacionales y locales, comercializadoras, y la modalidad de inversión extranjera.
¿Quién no puede concurrir?
Cardoso Hernández aclaró que lo que regula la ley: los trabajadores por cuenta propia no pueden hacer comercio mayorista, exceptuando los productores, que también pueden tener acceso a un mercado de abasto.La gestión administrativa del establecimiento —que puede ser un almacén, una tienda por departamento, o inclusive áreas abiertas que tengan las condiciones que permitan la comercialización— puede ser gestionada por uno o varios actores.“Es decir, un complemento de administración, porque usted tiene como actor estatal un establecimiento que cumple los requerimientos, las características que exige el proyecto, y todo para complementar un financiamiento, servicios que va a prestar ahí, para darle mayor fortaleza a la gestión comercial mayorista, al por mayor, que es una modalidad que generalmente no se aplica en el país”, explicó la viceministra.Cardoso Hernández enfatizó que los mercados de abasto pueden estar en cualquier lugar del mundo, y no son privativos de los que hoy hacen comercio mayorista. “Se trata de un establecimiento y lo quiere gestionar con un mercado de abasto, se rige por lo que establece la norma, que esta propia puede hacer. Ya, a partir de hoy, eso es posible”, afirmó.Principios y funcionamiento de los mercados de abastoLa viceministra detalló los principios que establece el funcionamiento de los mercados de abasto. Deben ser de fácil acceso, en lugares donde se puedan mover mercancías y donde se pueda tener una transportación que sea viable, para que no se obstruya el proceso de comercialización. Lo que vincula la comercialización del vendedor y el comprador es la emisión de una factura, que va a permitir transparencia en el proceso de comercialización, a diferencia del comercio mayorista habitual, que utilizaba una contratación económica. “Todo el que vende tiene la obligación de emitir una factura, que le va a permitir a los actores que compren, para reproporcionar su negocio, que es novedoso”, subrayó.
La viceministra precisó que los mercados de abasto operarán en la moneda que gestiona el actor. El que está autorizado a vender en divisas, vende sus productos en divisas; y el que gestiona sus productos en moneda nacional, vende en moneda nacional. Pueden concurrir en un mismo mercado con interés en algún renglón determinado.
“¿Es decir que esto puede dinamizar el mercado? Es el propósito. Más actores, más posibilidades de abastecer ese mercado de abasto, y por supuesto más concurrencia de compradores también a esos lugares”, afirmó Cardoso Hernández.
Los que gestionan el mercado de abasto deben lograr mayor cantidad de facilidades para los que concurren, con servicios logísticos y servicios complementarios.
La viceministra mencionó que ahora está autorizada la casa de cambio, por lo que se pueden poner servicios complementarios como una oferta gastronómica ligera para los que vayan a adquirir mercancía, el servicio logístico de llevar y traer la mercancía, estimadores para el descargue y el montaje de la mercancía tanto para el que va a concurrir a vender como para el que va a adquirir, y el servicio de pesaje. “Quiere decir que usted puede ser, como actor, hacer todas las actividades complementarias que faciliten la operación de la comercialización al por mayor”, resumió.
Mercados de barrio: Una novedosa modalidad minorista con incentivos fiscales
La viceministra explicó también el proyecto de los mercados de barrio, una modalidad de comercio minorista que calificó como novedosa. El objetivo es lograr la comercialización minorista de una nomenclatura de productos aprobados que incluye productos alimenticios de primera necesidad y productos de aseo e higiene.
Esta nomenclatura tendrá incentivos fiscales, lo que significa que los proveedores de ese mercado de barrio y los que lo van a gestionar van a tener la posibilidad de obtener incentivos que les permitirán que los costos de estas mercancías estén por debajo del mercado normal. “Esto para la población va a ser muy novedoso”, afirmó Cardoso Hernández.
¿Quién puede participar en los mercados de barrio?
A partir del marco regulatorio, todo el que pueda hacer comercio minorista. Y no necesariamente tiene que ser un actor estatal; puede ser una empresa estatal que tenga resultados y sea capaz de gestionar los productos que establece la norma. También puede hacerlo una base productiva, una cooperativa agropecuaria, una empresa de la pesca, y no tiene que ser del sistema de comercio.
“Es decir, todo el que sea capaz puede participar de ponerle en el barrio a la población ofertas de productos de primera necesidad”, enfatizó la viceministra. “Eso no quiere decir que no pueda vender otros productos. Los otros no van a tener los incentivos pero pueden tener también otras ofertas que también pueden ser interesantes”.
Incentivos adicionales y experiencias en marcha
Cardoso Hernández detalló otros incentivos de los mercados de barrio que pueden impactar en el precio. El que obtenga el proyecto a través de un proceso de licitación restringida, como establece el nuevo marco regulatorio que está por publicar y aprobado, va a hacer el control de sus recursos, va a ser el dueño, pero va a estar exonerado de dos a tres años del arrendamiento. “Esto es otro incentivo que ayuda a que los precios de esos productos puedan ser por debajo de lo que hoy se comercializa en el mercado normal”, afirmó.
Además, si el actor hace una inversión para mejorar la imagen de la red minorista y también de la red mayorista —“necesitamos también recuperar la imagen de la red minorista y también de la red mayorista”, dijo la viceministra—, esas inversiones se pueden deducir de las utilidades que se van a compartir a través de los contratos de administración y servicios, y por lo tanto el actor no va a tener más carga que pueda contribuir a que los precios estén por debajo del mercado normal. Los trabajadores que están en esos establecimientos también tienen prioridad en estos proyectos, y deben convertirse en otra modalidad para que puedan participar.
La viceministra informó que ya existen experiencias concretas de mercados de barrio en funcionamiento. “Hasta este momento tenemos ya 27 mercados de barrio, específicamente en la provincia de Guantánamo y La Habana, hay experiencias y no todas se gestionan por el comercio estatal”, afirmó Cardoso Hernández.
Mencionó el caso de la empresa agroforestal de Maisí y la empresa de café y cacao de Baracoa, ambas en Guantánamo, que ya gestionan mercados de barrio. También señaló que en La Habana, en el municipio de Plaza, se están haciendo convocatorias para visitar esos mercados.
La viceministra explicó que, en estos establecimientos, la población podrá encontrar arroz, jabones y otros productos de primera necesidad a un precio menor, a partir de las ventajas que se le otorgan a los vendedores en esos establecimientos mediante los incentivos fiscales, las exoneraciones de arrendamiento y la posibilidad de deducir inversiones de las utilidades.