Transformar a Manzanillo: Mucho más que una mano de pintura

Foto: Perfil Facebook Reynier Beltrán Sánchez
Foto: Perfil Facebook Reynier Beltrán Sánchez

Manzanillo. Mayo 25.- El primer secretario del Partido en Manzanillo, Reynier Beltrán Sánchez,  hizo un llamado a unir fuerzas para lograr que el territorio se convierta en la ciudad que soñamos.

En sus redes sociales escribió:

“A menudo vemos con alegría cómo el color regresa a una fachada, cómo se repara una plaza o se ilumina una calle en nuestra ciudad. Esfuerzos institucionales que son válidos y necesarios, pero debemos ser honestos: a Manzanillo no lo va a transformar solo la pintura.

La verdadera transformación de una ciudad no ocurre en las paredes; ocurre en la conciencia de la gente que camina por sus aceras.

Foto: Perfil Facebook Reynier Beltrán Sánchez

Es muy fácil sentarse detrás de una pantalla a lanzar críticas, a señalar lo que falta o a regodearse en el «morbo» de lo que está mal. Lo verdaderamente difícil -y lo que necesitamos hoy con urgencia -es pasar del comentario en redes sociales a la acción en el barrio.

Querer a Manzanillo no es algo que se dice; es algo que se demuestra. Es participar en la limpieza de tu cuadra sin esperar a que otros lo hagan por ti. Es cuidar ese banco del parque recién pintado como si fuera el sofá de tu casa.  Es denunciar al que destruye lo que es de todos y proponer soluciones en lugar de solo listar problemas.

Hoy enfrentamos desafíos enormes, medidas de asfixia externas que intentan paralizarnos, pero la peor parálisis es la de la indiferencia. No podemos permitir que la crítica vacía reemplace al protagonismo popular. Si cada persona que escribe una queja pusiera esa misma energía en sembrar un cantero, en ayudar a un vecino o en vigilar la higiene de su entorno, Manzanillo sería invencible.

Necesitamos menos espectadores y más protagonistas. Menos dedos señalando y más manos construyendo. La ciudad que soñamos no se construye solo con presupuestos, se construye con participación.

Nuestra tierra es nuestra casa grande. Y a la casa se le defiende, se le cuida y, sobre todo, se le trabaja. Demostremos que el orgullo de ser manzanilleros nos corre por las venas, no solo por el teclado.

¡Hacer es la mejor manera de decir! Por un Manzanillo limpio, digno y, sobre todo, nuestro”.

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