Manzanillo. Mayo 8.- En la Escuela Especial Antonio Briones Montoto, el eco de los talleres se mezcla con la risa de los niños, allí, la pedagogía se convierte en ternura y la formación laboral en esperanza, la subdirectora de Formación Laboral, Gleini Aliuska Martínez Macías, nos abre las puertas de un universo donde cada educando es acompañado con paciencia, sensibilidad y propósito.
¿Cómo llegan los niños a esta institución y por qué estudian aquí?
“Son educandos con necesidades educativas especiales, son diagnosticados en la escuela primaria y, tras pasar por la escuela José María Heredia en la primera infancia, llegan aquí.
Actualmente contamos con una matrícula de 77 estudiantes, desde sexto hasta noveno grado, de ellos, 16 presentan discapacidad intelectual moderada y el resto discapacidad intelectual leve; además, 23 educandos están en el cuarto ciclo, vinculados a entidades laborales donde desarrollan habilidades profesionales para egresar como obreros calificados.”
¿Cuál es el tratamiento que reciben y cómo transcurre su día a día?
“Funciona como el proceso de la escuela cubana actual, pasan todo el día aquí, almuerzan, y luego se incorporan a la docencia o a los talleres de formación laboral, llamados áreas polivalentes. Tenemos nueve talleres donde desarrollan habilidades para la vida futura; al terminar noveno grado, pueden continuar en el Politécnico Industrial Jesús Menéndez o vincularse directamente a una entidad laboral.”

¿Qué oficios aprenden y cómo se vinculan con la comunidad?
“Se desempeñan en la elaboración de alimentos, ayudantes de cocina, vinculados a fábricas, comedores y hasta en trabajos por cuenta propia como la venta de pizzas o refrescos, algunos se insertan en patentes de cochero o vendedor ambulante, siempre con respaldo legal. La idea es que no solo reciban docencia, sino que se preparen para un oficio que les permita integrarse a la sociedad.”
¿Cómo se ajusta el programa docente a sus necesidades?
“Tenemos ajustes curriculares según el diagnóstico, funciona una comisión de apoyo que valora los casos más preocupantes. Cada educando tiene un padrino, docentes que acompañan tres o cuatro estudiantes según la matrícula. Contamos con un claustro de 24 docentes y 10 trabajadores de servicio que también apoyan la docencia. Buscamos formar habilidades profesionales, pero también ciudadanos con valores y desempeño social acorde a las normas.”
¿Qué especialidades se desarrollan en los talleres polivalentes?
“Además de artesanía, carpintería y albañilería, tenemos educación doméstica, servicio de belleza, confecciones textiles, reparación de calzado, técnicas básicas agropecuarias (propias de nuestro territorio agrícola) y encuadernación. Todos los maestros son licenciados o másteres en educación especial, y algunos graduados en dibujo técnico o educación laboral. Pero más allá de los títulos, lo esencial es la sensibilidad humana, el amor por lo que realizan.”
En cada palabra de Gleini se percibe la certeza de que la educación especial es, como ella misma afirma, “una obra de infinito amor”. La Escuela Especial Antonio Briones Montoto no solo instruye, siembra dignidad, abre caminos y prepara a sus educandos para que la sociedad los reciba como lo que son, ciudadanos plenos, capaces y valiosos.